Ya vimos cuál es el resultado de la "buena" relación entre el Estado y las zonas alejadas de la capital. Tanto policías y comunidades amazónicas terminan enfrascados en una guerra sin sentido, como en Bagua, con varios muertos cuyas familias no logran entender por qué finalmente pasó.
Aquí un vídeo de hace dos años donde se visualiza el daño al ecosistema y el hábitat de las comunidades, en este caso los achuar, que conviven con lotes petroleros en donde las empresas a cargo, según se ve, han contaminado los ríos:
y ahora me pregunto, ¿quiénes realmente son los salvajes? ¿en realidad los organismos reguladores están detrás de estos temas? ¿cuántos casos más habrá en los millones de hectáreas que tiene la Selva Peruana?
Sin embargo, creo, hay que comparar todas las versiones. Estoy seguro que las empresas petroleras saldrán a decir, por ejemplo, que los comuneros han echado petróleo a la zona para crear este ambiente de peligro, o que la productora del vídeo es roja, rosada, caviar o algún otro argumento. Lo cierto es que existe un problema que muchos se niegan a aceptar y, más aún, a resolver.
Es por ello que se hace necesaria la presencia del Estado en estas zonas y que el propio Estado tenga las herramientas para verificar cualquier daño ambiental y no dependa de los reportes que las mismas empresas supervisadas les envían.
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